jue. Jun 27th, 2019

Tu Legado

Legado genético: – ‘Si esto me ha pasado a mi, ¿podría pasarle a mis seres queridos? ¿a mis hijos? ¿Les dejaré este «regalo» genético?’. Y el legado emocional:  – ‘Debería despedirme, estoy perdiendo el tiempo, que tonto he sido’. Ambos te abordarán con fuerza despues de un infarto.

Legado genético: No quiero dejar a mis descendientes esta herencia.

Ambos legados son importantes, nos preocupan y nos inquietan. De inicio sobre el primero de ellos poco podemos hacer salvo extremar las precauciones y dar ejemplo con una vida plena y saludable. Si realmente hay componentes genéticos que puedan o no transmitirse, solo te puedo decir una cosa que no debes olvidar: no eres culpable. Y debes repetirtelo tantas veces como te haga falta porque curiosamente uno de los sentimiento que más estoy observando y sufriendo durante mi rehabilitación cardiaca es el sentimiento de culpa. No debemos asumir más responsabilidad sobre los demás, que la de transmitir con nuestro ejemplo y nuestra capacidad de superación ante las adversidades.

Aunque el legado genético es una de las preocupaciones que quizá te aborden despues de sufrir un infarto. He de comentar que durante las charlas hospitalarias a las que asistí llegué a la conclusión de que el azár es un factor determinante a la hora de sufrir un infarto. Independientemente de los factores de riesgo a los que te sumes.

Todos conocemos casos de «bombas de relojería andantes» que nunca han sufrido ni sufriran incidentes cardiovasculares. Todos conocemos o creemos conocer a alguien que llevaba una vida del todo insalubre y vivió hasta los 80 años. He de decir que según todos los estudios esto nos llama la atención porque tampoco es lo más común. Pero el azár es así. Por tanto es importante. NO TE SIENTAS CULPABLE POR LO SUCEDIDO Y ACTÚA.

Es cierto que existen factores de riesgo no modificables, como la predisposición genética, pero no debe preocuparte esto. Lo que debes hacer es no comprar más boletos, lo que a su vez redunda en hábitos más saludables que bien podrán evitar otras enfermedades. La balanza puede inclinarse a tu favor en muchos sentidos.

A favor tambien tienes que es cuestión de tiempo que las terapias génicas corrijan este factor. Nadie está a salvo de sufrir un infarto y nadie está sentenciado a sufrirlo. Aunque resulte alarmante asi es. En mi caso procedo de una familia bastante numerosa y no hay historial clínico de infartos que augurase lo que me iba a suceder, y precisamente por ello tardé en contemplar que pudiese estar pasandome a mí.

No soy obeso, ni tengo un colesterol e hipertensión alarmante. Realizaba deporte de forma habitual, especialmente en los últimos años. Digamos que no era la persona más sana del mundo, ni lo pretendía, pero tampoco era un caso de libro.

A pesar de que aún me abordan en ocasiones sentimientos de culpa, como si algo hubiera podido hacer, lo cierto es que trato de eliminar esta sensación en la medida de lo posible. Bajo mi punto de vista no hay culpables y desgraciadamente esto forma parte de la vida.

Con esto no quiero decir que no puedas aportar nada y que como es cuestión del azár, nada puedes hacer y nada debes hacer. Todo lo contrario. Lo que digo es que todos tenemos algún boleto en nuestro bolsillo y que cuantos más boletos acumulemos más probabilidades tendremos de que nos toque esa maldita lotería. El único consejo que puedo dar en este sentido es que tratemos todos de disfrutar de nuestra dieta mediterranea y de nuestras familias y amigos.

Legado emocional: He estado a punto de desaparecer sin decir lo que sentía

Este punto a mi me ha dado muchos quebraderos de cabeza. Sin embargo es tan sencillo de solucionar que realmente te hace sentir que algo falla en tu cabeza si no lo zanjaste hace tiempo. Me dirás que no entiendes lo que quiero decir, te lo explico.

Es probable que durante el infarto hubo algún momento, (a algunos les sucedio antes y a otros después), que pensaste en la gente que quieres y te quiere. No te preocupes si no fué así en el momento más grave, yo confieso que en los momentos mas intensos solo era capaz de pensar en mi propia supervivencia y no fué hasta momentos posteriores cuando comencé a darme cuenta de la gente que podía dejar atrás. De lo mucho que les quería y de lo mucho que les echaría de menos y ellos a mi.

Nuestra tendencia en general es la de pensar que somos inmortales y que el momento de nuestra despedida nunca llegará. Postponiendo así las cosas mas importantes de la vida para momentos más propicios que podrían no llegar.

En mi caso concreto pensé mucho en mis hjos pequeños y que sería de ellos. Pensé en qué recuerdo tendrían de este último momento con ellos. Me hizo mucho sufrir que no me hubiera despedido del pequeño que se encontraba con otitis en la cama y al que preferí no despertar esa fatídica mañana.

Piensa por un instante, ¿Y si te dijera que puedes dar a conocer a tus seres queridos lo que en ese momento crítico nos hubiese gustado decir o expresar?. Pues bien, puedes hacerlo. Y la solución la tienes aquí y ahora. Desde el dia del infarto sabes de una manera empirica que hoy estás aquí y mañana puede ser demasiado tarde para decir lo que sientes.

Vamos a aceptar lo que ya sabemos y vamos a hacerlo aquí y ahora. No vamos a esperar a mañana porque mañana no existe, vamos a vivir la vida con la instensidad con la que vivimos nuestra afección. Vamos a tratar de redescubrir lo que sentimos y vamos a manifestarlo abiertamente y sin trabas. Y vamos a hacerlo ahora mismo. Porque como dice Edckhart Tolle: –

«Nada de lo que hagas va a suceder en un momento distinto del ahora».-

Si tienes algo que decir a tus seres queridos ve a decirselo, ¡inmediatamente!. Coge el telefono, visteté, presentaté en la puerta de su casa, corre, vuela, retuitealó a los cuatro vientos. Lo que sea necesario pero expresaté, dí: Te quiero. Este momento no volverá.

Si aún así no te sientes preparado para abrir tu corazón porque aún estas cabreado con lo que te ha sucedido o porque crees que no has recibido la suficiente atención o crees que podría haberse evitado y culpabilizas a alguien por lo que te ha sucedido, aún en ese caso, debes espresarte. Es normal que estés confuso y sientas miedo. Por ello pongo a nuestra disposición un papel en blanco, para tí y para cualquiera que desee dejar un mensaje, sea de la índole que sea. Una especie de muro solo para nosotros. De espacio en el que plasmar todo aquello que desees comunicar tanto si estás feliz como cabreado. Aqui vale todo, recordad: ¡Ya nada nos para!.

¿Como voy a hacerlo?. Pues estoy tratando de encontrar distintas soluciones y las implementaré en cuanto sea capaz tecnicamente de hacerlo. Por el momento puedes dejarlo en los comentarios y lo iré dando forma.

Todo esto es experimental por lo que está sujeto a vuestras valoraciones.

Puede que esta solución no se utilice nunca pero solo el hecho de contar con ella pienso que puede ser una buena herramienta.  Volcar esta lucha emocional permanente que nos invade despues de estar en esta la situación estresante por la que hemos pasado puede ayudarnos.

Y por si quereis hablar conmigo, ahí va mi Whatsapp, ¡venga, me juego un triple contigo!.

Mandame un Whatsapp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *