Dom. Jul 12th, 2020

¡Infarto a la vista!

infarto a la vista

Tengo 42 años y he sufrido un infarto. Este es a grandes rasgos el titular que me identifica como superviviente de uno de esos sucesos trascendentes que el destino te tiene guardado.

Lejos de lo que uno pueda pensar, este acontecimiento puede marcar de una forma positiva tu destino. Es evidente que el mal trago no te lo va a quitar nadie pero no es el fin del mundo (De esto hablaré en la entrada mieditos y sustitos).

Aceptar, conocer, compartir y combatir son, bajo mi punto de vista, los cuatro pilares de la recuperación.

Después de sufrir el infarto me surgieron muchas dudas, seguramente sabes de lo que hablo. Y, ¿que es lo primero que haces después de un susto de estas características? (a parte de escuchar a tus médicos con una atención inusitada). Si. Buscar en Internet y tratar de resolverlas.

¿Por qué a mi? ¿Sobreviviré? ¿Me volverá a pasar? ¿En que condiciones he quedado? ¿Y ahora qué?. Un sin fín de preguntas que rebasan en ocasiones el ámbito médico y versan sobre temores,  confusión o justicia divina. En mi búsqueda he podido encontrar algunas respuestas médicas que compartiré gustosamente con vosotros, recordando que los estudios médicos están en una constante actualización y que lo que hoy parece claro, mañana no lo está tanto. En este aspecto poco puedo aportar salvo los propios estudios médicos que consiga filtrar y mi opinión si es que procede.

Lo que si puedo aportar sin embargo, es contarte en primera persona como lo he vivido yo. No niego que busqué experiencias ajenas en este sentido y que la ausencia de foros relevantes en los que la gente compartiera libremente su experiencia me generó cierto desasosiego. De ahí mi iniciativa.

En mayor o menor medida el «incidente» te ocasiona una apertura de miras y rompe con todo aquello que dabas por sentado, creando en ti una montaña rusa de emociones que voy a tratar de exponer desde mi propia experiencia, a sabiendas de que cada uno afronta de manera distinta un suceso y que cada suceso entraña particularidades propias del momento en que sucede.

Este diario de un infarto no trata de evaluar si tu respuesta al incidente es exagerada o por el contrario deberías tomarte más en serio el aviso. Tampoco pretende juzgar lo que cada uno afronta desde su propia intimidad. Simplemente desde mi cubículo  voy a relatar mis vivencias y compartirlas contigo.

Incidir en que aunque transmitiré consejos médicos recibidos en este periodo, este diario no trata de convertirse en una guía médica ni de tratamiento de la enfermedad, para eso ya tenemos una comunidad médica excelente que nos va a guiar y ayudar en nuestra dolencia. Ni siquiera pretende tener fines terapeuticos aunque puedas indirectamente sentirte identificado en algunos de los pensamientos o dudas que puedas tener.

Para ello empezaré por contar mi propio incidente, porque es la base de todo lo que viene detrás y porque explica de algún modo el porqué me encuentro aquí compartiendo lo que hasta ahora formaba parte de mi intimidad.

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